Una esponja suave que acompaña la limpieza del rostro de forma delicada y sencilla. Al humedecerse, la konjac adquiere una textura blanda y agradable que ayuda a limpiar la piel con suavidad, integrándose fácilmente a una rutina diaria o minimalista. Es un complemento práctico para quienes buscan una experiencia de limpieza amable, sin complicaciones y en armonía con un cuidado cotidiano más consciente.
Modo de uso:
Humedece la esponja hasta que se suavice por completo. Úsala sola o con tu limpiador facial, masajeando el rostro con movimientos suaves. Enjuaga después de usar.
Lava bien después de cada uso y presiona suavemente para retirar el exceso de agua sin retorcer. Deja secar en un lugar ventilado. Reemplaza cuando notes desgaste en la fibra.
Materiales:
Fibra de konjac.




